¿Qué es lo más complicado del reto de reducir basura?

Ya lo he dicho en otras ocasiones, a la mayoría le da mucha curiosidad los cambios que hemos hecho en casa, pero la mayoría no se anima a hacerlo por qué dice que es mucho trabajo.

Les mentiría si les digo que todo es súper sencillo, pero como en muchas cosas que uno desea en la vida: nadie te dijo que conseguirlas fuera fácil.

La mayoría de los cambios que hice si requieren de más de mi tiempo: recordar cargar con cosas para no tener que comprar desechables, lavar trastes cuando tenemos una reunión, lavar toallas femeninas, recordar cargar con las bolsas del súper, etcétera. Estos son solo algunos ejemplos, pero la realidad es que lo más pesado de todo no es precisamente el tiempo extra que inviertes en tus cambios de hábitos, lo más difícil son todos los obstáculos con los que te cruzas.

Uno se espera cosas como que en ciertos establecimientos no te dejen usar tus recipientes, o que muchas veces los otros no entienden el transformado de por qué haces lo qué haces, y hay que explicar y luego no les parece las explicaciones que les das, etcétera, pero incluso la gente cercana a ti que no tiene tus mismos ideales, o le parece una exageración lo qué haces, te critica y no siempre de forma constructiva.

Entonces lo más difícil para mi no ah sido acoplarme a cambiar mis hábitos y rutinas, si no el tener que responder a preguntas mal intencionadas, bromas al respecto, y muchas otras cosas parecidas de personas a las que no les parece lo que hago y que no entienden los motivos ni le ven sentido.

Si estas leyendo esto es por qué seguramente este estilo de vida está llamando tu atención o ya comenzaste en él.

Si apenas vas a empezar es bueno que sepas que te vas a a enfrentar a la crítica destructiva, pero la mayoría de las veces los comentarios van a ser positivos, y créeme que vas a hacer consciencia en más de una persona.

Tú has lo tuyo, no intentes forzar a nadie ni convencerlos. Somos como niños pequeños, nos encanta dar la contra. Muchas veces entre más te empeñes en convencer, el resultado será lo contrario. Solo pon el ejemplo y deja que las cosas se den.

Si ya comenzaste ¡felicidades! Cada vez somos más y debes saber que no eres el único al que a veces no apoyan, pero tú sigue así, tú sabes por qué lo haces, que todo tiene un bien mayor, que juntos podemos hacer la diferencia y que recuerdes que…

…cada pequeña acción cuenta.

¿Tú qué hiciste hoy por tu planeta?

Para mi el querer reducir basura llegó de una manera muy natural. Ya antes aquí les he contado el proceso por el que llegue al movimiento “zero waste”. No fue nada difícil, complicado, ni doloroso, disfrute cada etapa.

Comencé dándome cuenta de lo que mi consumismo y acumulación estaba provocando, no solo a mi entorno y en mi economía, si no al planeta. Cada cosa que yo compraba, cada cosa que desechaba, solo estaba sumando al daño que le estábamos haciendo a la Tierra. Y ahí me “cayó el veinte” como decimos por acá.

Constantemente escucho frases de amigos y conocidos que dicen que les gusta todo lo que hago pero que ellos no podrían, y yo siempre les doy pequeños y sencillos consejos con los que pueden comenzar sin apenas notarlo, pero la realidad es que la mayoría se va a su casa sin hacer ninguno de esos cambios.

La realidad es que, aunque yo les de consejos, si ellos no están motivados a realizar el cambio pues esos consejos se van a perder por ahí. Este proceso de cambio no se puede forzar. Por eso no funciona obligar a nadie a hacer algo de lo que no está convencido.

Por lo mismo decidí comenzar este proyecto, se debe seguir hablando del tema y exponiéndolo. Todos tenemos gustos, necesidades y preocupaciones diferentes. Por ejemplo, tal vez a mi no me moleste ver a la famosa tortuga con el popote en la nariz y por eso no dejo de consumir popotes, pero bueno, tal vez me doy cuenta de las condiciones en las que trabaja el “fast fashion” y decido qué seguir consumiendo ropa nueva cada mes ya no me hace sentir bien.

Entonces, no se trata de que hagas absolutamente todos los consejos “zero waste” que lees por ahí o que yo comparto, incluso yo hay cosas que todavía no logro hacer, que se salen de mi zona de confort y qué tal vez algún día logre salir de esa zona, tal vez no.

Lo importante aquí es que hagas algo, cualquier cosa por el medio ambiente, lo que te parezca más trascendente, o más sencillo, o mejor, o más cómodo, lo que tú quieras, lo que más te mueva, pero que hagas algo.

Pequeñas acciones suman, no solo por lo que cada quien hace individualmente, si no que con tus acciones vas inspirando a más personas.

Cuando yo comencé con esto me di cuenta que muchas de las cosas que comencé a cambiar eran tan sencillas y sin complicaciones, pero no las hacía ¡por qué no se me había ocurrido!. Estamos tan acostumbrados a hacer las cosas de cierta manera que nunca nos planteamos hacerlas diferente.

Este año que está por comenzar anímate a hacer aunque sea un pequeño cambio, a adoptar algún hábito diferente en pro de nuestro planeta.

Recuerda que cada pequeña acción cuenta.

Reducir basura ¿es caro?

No todo el mundo está interesado en reducir los desperdicios que genera, sin embargo, la mayoría tiene curiosidad por conocer ciertos detalles en la vida de alguien que se ah propuesto este reto.

Conocidos me han preguntado si comenzar con el reto genera a la vez un impacto en la economía y mi respuesta siempre es si, pero tal vez no de la manera que se imaginan.

Lo primero que vieron que hice como comprar el filtro de agua, comprar el kit de bambú de platos y vasos reutilizables, comprar termos de acero, comprar las bolsas de tela para el mandado, los hace pensar en el desembolso económico. Claro que este se hizo, pero no es siempre necesario.

Algo que siempre les comento es que primero deben usar lo que ya tienen en casa. Yo esa parte no la hice muy bien, todos esos detalles se los cuento aquí mismo en mi blog. Yo comencé un verano re acomodando mi casa y me dio por tirar, donar y vender media casa 🤭. Si no lo hubiera hecho pues hubiera podido utilizar muchas de las cosas que tenía para no comprar otras. Lo principal es no comprar cosas y usar lo que ya se tiene.

Y ahora si, hablando desde mi experiencia, debo decir que el impacto económico de cambiar el estilo de vida fue completamente positivo.

A pesar de que, por cosas del destino, meses después de que comenzamos el reto pasamos por una crisis económica la verdad el impacto fue mucho menor. Es como si el reto hubiera llegado en el momento adecuado, como si nos hubiéramos preparado para lo que hemos vivido en los últimos meses.

El hecho de simplificar nuestras rutinas, de ir viendo como antes de usar 5 productos diferentes para limpiar la casa, 4 para mi cabello, 5 para la cara, etc, y ahora solo usar 1 o 2 cosas para cada necesidad, a la larga va sumando y esto se ve reflejado en nuestro bolsillo. También ayuda a que hora busquemos los envases más grandes de todo, y que claro, te pones creativo para ir buscando soluciones que te ayuden.

Entonces, en resumen, definitivamente reducir basura no solo ayuda al planeta por obvias razones, también te ayuda a ti por qué ahora buscarás opciones más naturales y sencillas, y también ayudará a tu economía por qué todo lo vas a simplificar.

Espero te animes a intentar el reto y vivas tu mismo sus beneficios, inténtalo y recuerda cada pequeña acción cuenta.

Temporada navideña, temporada de consumir.

Este es la primera temporada navideña qué paso siguiendo el reto de generar menos basura, y obviamente he caído en cuenta en muchos detalles en los que antes no me había detenido a pensar.

Caminar es uno de mis ejercicios favoritos, además del ballet, y cada mañana intento salir a caminar. Últimamente me ah tocado caminar cerca de las casas de mi colonia y, sobre todo esta semana, específicamente después del fin de semana, vi un incremento exagerado en la cantidad de basura que cada casa genera.

Mientras pasaba cerca de cada bote de basura iba haciendo una lista de lo que veía: muchos platos desechables, cajas de electrónicos, cajas de cervezas, envases vacíos, cajas de zapatos, etc. Y eso es solo lo que pude apreciar a través de las bolsas. Los botes se les quedaban cortos, estaban hasta el tope y había cosas al rededor.

Es algo difícil evitar incluso en mi casa donde me esfuerzo en no generar tantos desperdicios justo esta semana vi un incremento en la basura, esto por el tema de las reuniones y regalos. No se puede controlar todo.

Ya lo había comentado en otras entradas: yo tengo un pasado completamente de compradora compulsiva. Tengo poco que cambie esto y siento que le debo mucho a al planeta. Realmente todos estos cambios que estoy haciendo me llenan de orgullo, y comparar algo tan simple como mi bote de basura casi vacío con el de las casas vecinas me hace darme cuenta que, aunque me falta mucho y no siempre lo consigo, voy por el camino correcto.

Este año siento que no necesito nada. Estoy feliz con todo lo que tengo y por primera vez me siento completa. Obviamente uno tiene metas y sueños, pero no siento la urgencia de tener que comprar algo ya. Incluso cada vez me siento mejor teniendo menos posesiones: tengo menos que cuidar, que limpiar, menos decisiones difíciles que tomar, por ejemplo, en pensar qué me voy a poner. Es real, es una liberación también de la mente.

Espero que esta apoca navideña nos detengamos a pensar un momento en todo lo importante y lo que realmente va a perdurar. Regalar experiencias, compartir tu tiempo con los que más, es de mis regalos favoritos.

Si aun así quieres dar algo más tangible y material, también pregúntate de dónde viene y a dónde va a parar. Es buena idea preguntarle a la persona qué quiere o necesita, así te aseguras de que tu regalo será realmente útil.

Les deseo una hermosa navidad en compañía de todos los que aman y si ya comenzaron el reto siéntanse orgullosos de cada paso que den, que esta época no los agobie, disfrútenla.

Recuerda que cada pequeña acción cuenta.

Pongamos el ejemplo sin imponer nuestras ideas.

Estoy en algunos grupos de Facebook de seguidores del movimiento “zero waste”, y hace poco vi una entrada de una chica que se quejaba por que se sentía poco apoyada por sus amigos y familia, que nadie quería seguirla en su propósito de generar menos desperdicios. La mayoría le comentamos que ella siguiera intentando cambiar sus hábitos, pero que para nada podía obligar al resto a hacerlo si no querían.

Cuando me invitan a comer a alguna casa y me sirven en desechables me han llegado a comentar que me voy a molestar o les voy a hacer algún comentario al respecto juzgando que los usan. Debo aceptar que alguna parte de mi corazón se rompe cuando me toca usarlos, pero cualquiera que me conoce sabe que no soy así de intensa. Si esto pasa, no me voy a poner a darles una cátedra al respecto. Platicar del tema se limita a cuando alguien me pregunta al respecto o me pide consejos.

Hace poco leí una frase por ahí que decía algo como “quien este libre de pecado que tire el primer frasco”, y es verdad, incluso los que estamos inmersos en este movimiento no somos perfectos, no tenemos todo bajo nuestro control.

Entre los consejos que doy para reducir basura se encuentra llevar tu kit de utensilios, vasos y plato cuando sales a comer, por si solo sirven en desechable, pero esto cambia si me invitan a alguna casa. En lo personal, se me hace una falta de respeto llevar mi kit en estos casos. Si yo participo en la organización del evento o me toca llevar comida u aportar algo, ahí si me voy preparada.

Como lo mencioné arriba ni en mi casa tengo todo controlado. Les cuento, somos en casa: mi hija, mi esposo, mi madre y yo. Todos tenemos gustos y necesidades muy diferentes y, en el caso de mi madre, pues también costumbres muy arraigadas.

Mi esposo me apoyó enseguida con el cambio, pero aún así hay cosas que él no está dispuesto a cambiar y, aunque no me haga muy feliz, tampoco puedo hacer mucho al respecto. Le doy opciones, le platico mi sentir, aveces funciona, aveces no.

Con mi hija es más complicado. Es pequeña (6 años) y está en edad en que adora los juguetes de moda y ni que decir, la comida chatarra. Por obvias razones intento ponerle límites en los 2 aspectos pero no los prohibo por completo. Me parece contraproducente, entre más le prohiba algo más lo va a querer.

Con la madre fue todavía peor. Años y años de costumbres no se quitan de la noche a la mañana. Claro que todavía sufro cuando veo que para limpiar una manchita toma papel, o que usa bolsas de plástico para todo, pero sé que no lo hace por mala intención ni por molestar. También se está esforzando en cambiar algunas cosas, pero obviamente tiene su límite. Hay cosas que se que jamás va a querer cambiar.

En resumidas cuentas, no se trata de obligar a los demás a adoptar nuestro estilo de vida, se trata de poner el ejemplo con nuestras acciones, no culparnos cuando las cosas no salgan como lo planeamos y así, poco a poco llegaremos a más y más consciencias . Yo lo veo así: si de 20 amigos que tenga llegó a 3, estos 3 van a llegar cada uno tal vez a otros 3, y la cadena va a ir creciendo y creciendo. No desistas en tus intentos.

Recuerda que cada pequeña acción cuenta.

Formas en las que contaminamos sin saber.

Todos sabemos más o menos que contamina. Hay cosas que son obvias como el uso desechables, que sigamos usándolos ya es otro tema. Sin embargo, hay cosas que podrías estar usando que sin saberlo contaminan, y que puedes cambiar de manera muy sencilla.

1.- Chicle

Los chicles están compuestos en un 80% por plástico y ya sabemos lo que este daña al medio ambiente.

No solo hablamos de lo que tarda un chicle en desaparecer, si no qué hay quien lo tira en la calle y esto provoca que las aves los confundan con comida y los ingieran.

Está de más decir que no es nada sencillo reciclarlo. Por ahí anda una campaña de una famosa marca de chicles que tiene contenedores en las calles con este propósito pero no es algo común ni tan a la mano.

Hay muchos otros dulces que podrían sustituirlos como las pastillas que vienen en cajas metálicas que luego puedes reutilizar, dulces a granel, etc.

Un chicle no es tan necesario y fácilmente puedes prescindir de él.

2.-No borrar correo electrónico basura

Sabemos los beneficios que el internet ah traído a nuestras vidas, entre ellos se encuentra que gracias a que ahora nos podemos comunicar por e-mails o mensajes de texto hemos dejado de utilizar muchísimo papel.

Sin embargo, para que podamos tener internet se utiliza gran cantidad de energía. Yo sé que difícilmente podemos dejar de usarlo, nuestras vidas dependen de él en muchos aspectos.

Pero podemos apoyar un poco al medio ambiente si borramos todo correo basura que tengamos en nuestras carpetas, de esta manera ocuparán menos espacio en servidores.

3.-Consumir frutas y verduras fuera de temporada

En alguna otra entrada he comentado que, una de las cosas que podemos hacer para reducir nuestra basura es consumir más productos frescos, pero si consumimos estos fuera de temporada el impacto para nuestro planeta deja de ser tan positivo.

El traslado de estos productos para que puedas tenerlos cerca es de lo que estamos hablando en este punto.

4.- Consumir carne

Comer carne contamina más que conducir un auto. No importa qué tipo de carne. Es verdad que algunas contaminan más que otras, pero la producción de cualquier tipo de carne contamina.

Se que ser vegetariano es algo muy lejos de la realidad para muchos, yo incluida, pero podemos comenzar por dejar de consumir carne en una comida en la que normalmente lo haríamos, luego podemos intentar hacerlo un día completo.

5.- Consumir té en bolsitas

Cuando me entere que muchas de las bolsitas de té que consumimos tienen plástico ¡no podía creerlo!.

La solución para sustituirlas es bastante sencilla, y además nos saldrá más económico, y es conseguir las hierbas a granel o mínimo empaquetadas en papel.

Usa un infusor o crea tus propias bolsas de té con tela.

6.- Esponjas para bañarse y lavar los trastes

Aunque no parezca, están hechas de plástico y no se pueden reciclar.

La manera de sustituir es bastante sencilla y mucho más económica: luffas o estropajos naturales, ixtle, cepillos de ixtle y madera. Todo esto te lo encuentras en mercados a un precio realmente ridículo. Yo he conseguido estropajos de ixtle en menos de $2MX .

Espero se animen a hacer los pequeños cambios que les menciono en cada punto. Muchas veces estamos tan acostumbrados a usar las cosas que no nos ponemos a pensar de que están hechas y a dónde van a parar cuando las tiramos a la basura.

Recuerda que cada pequeña acción cuenta.

5 formas sencillas de reducir tu basura

Alguna gente se me acerca para decirme que quieren unirse al reto de reducir su basura pero que se les hace complicado hacer todo lo que yo hago.

Aquí les quiero compartir algunas formas muy fáciles con las que pueden comenzar. Les garantizo que van a ir acostumbrándose y emocionándose con los cambios y van a querer ir por más.

1.-Lleva tus bolsas al súper mercado

Y no solo hablo de las bolsas para que te empaquen lo que compres, si no también de bolsas de red para frutas y verduras y de manta para productos a granel como granos, azúcar, harina y hasta croquetas para las mascotas.

No olvides lavar tus bolsas cada cierto tiempo, sobre todo las de los productos a granel, frutas y verduras.

2.- Dile no a las botellas de agua

En casa antes usábamos botellas de agua siempre. Compramos un filtro purificador y esto nos solucionó el problema de andar cargando con un garrafón de agua. Pero claro, usar un garrafón retornable es mucho mejor idea que las botellitas de agua.

Estas además al ser de plástico no se aconseja rellenarlas ni podemos dejarlas en el carro asoleándose.

Cuando salgas carga con tu termo para el agua. Los mejores para mi son los de acero inoxidable por qué conservan la temperatura de lo que contengan mucho más tiempo y puedo dejarlo en el carro sin problema.

En mi caso ya tengo todo un sistema armado cuando salgo todo el día a parar con mi familia. Cada quien carga con su termo y además tenemos uno gigante con el que rellenamos cada termo individual.

Hay cosas en las que vale la pena invertir pero, si tú tienes un termo en casa, aunque sea de plástico, sácale provecho. Mejor eso a comprar una botella de agua en casa salida.

3.- Dile no a los desechables

Con esto me refiero a cualquier cosa de un solo uso: popotes, cubiertos, platos, vasos, tapas, agitadores para el café.

Hay tantas cosas desechables que usamos hoy en día que realmente ni son indispensables, las usamos por qué ahí están y estamos tan acostumbrados a ellas que ya ni nos cuestionamos a dónde van a parar.

Recuerda que todo lo desechable que has usado en tu vida seguramente sigue existiendo en alguna parte. Pueden pasar generaciones sin que el plástico y el unicel se degraden, y peor aún, nunca termina de degradarse, los micro plásticos terminan en nuestros mares contaminando todo, si, incluso el pescado que consumimos.

Si sabes que vas a algún lugar donde darán desechables, carga con tu kit de utensilios o contenedores.

4.- Compra menos cosas empaquetadas

Consume cosas más frescas, que no estén tan empaquetas o que por lo menos vengan en empaques más amigables con el ambiente, o que puedas reciclar o reutilizar. También ayuda comprar la versión más grande de lo que vayas a comprar, si es que no consigues esto a granel.

Compra mayormente productos a granel, mucho mejor si compras en comercios locales. Además de que en los comercios locales es más sencillo que te dejen utilizar tus propios recipientes, ayudas a que este tipo de comercio siga existiendo.

En este punto quiero enfatizar que no sólo el medio ambiente se beneficia, también lo hace tu salud y tu bolsillo.

5.-Dile no a la propaganda y muestras gratis

Cuando comencé a reducir mi basura ni siquiera se me había ocurrido hacerlo.

Pero es verdad, la mayoría de las muestras gratis terminamos tirándolas, y ni que decir de la publicidad y propaganda.

Al principio da pena decir que no por que uno puede parecer grosera al negarse a recibir todo lo que te dan en los comercios y en la calle, pero si piensas en el propósito principal de por qué lo estas haciendo cada vez se vuelve más sencillo. Además siempre puedes terminar tu frase con el “Gracias” .

Con estas acciones vas a ir viendo como tu basura comienza a disminuir poco a poco, te vas sorprender y sé que, a la larga, va o volverse una rutina cada vez más sencilla de seguir y querrás ir por más.

Recuerda que cada pequeña acción cuenta.