Comenzando 2020 con el pie derecho.

Es enero, creo que aunque ya vamos a la mitad, todavía puedo hablar un poco sobre metas y propósitos para este año, incluso me parece apropiado hablar de cómo cerré el año 2019.

En Noviembre me propuse escribir por lo menos una vez al mes en este blog. Claramente no lo logré. Así que salté Diciembre. Por eso quiero empezar por ahí.

Cierre de año 2019

A mi me encanta todo el asunto de los rituales de fin de año. Pero bueno, no el típico del color de los chones o salir corriendo con la maleta. Más bien me gustan esos donde puedes recapacitar en todo lo que hiciste a lo largo del año. Soy la que lleva un mini diario con lo que hace mes con mes. Así que me puse a hojearlo y a recordar por todo lo que había pasado.

La conclusión fue que había sido un año excelente. Lleno de muchos aprendizajes. Cosas que me había propuesto no las logré, sin embargo es invaluable todo lo que aprendí con las experiencias que eso me dejó.

La palabra del 2019 fue: Disciplina. Esa fue la palabra que decidí iba a representar mi 2019. En algunos aspectos si la honré, en otros definitivamente no. Pero vuelvo a lo mismo, a todo lo que aprendí en este año, lo bueno y lo no tan bueno, no le puedo poner precio.

Y hablando propiamente de Reto Cero Basura pues creo que cerré el año medio flojo. No deje nunca de subir información y contenido. No me tomé vacaciones. Por que realmente lo que hago me gusta tanto, y lo hago por puro amor, que para mi no es un trabajo y no necesito tomarme tiempo. Al menos no hasta este momento en el que escribo esto.

Lo que si es que, tomando en cuenta las estadísticas, yo me había planteado una meta, y esa meta no llegó. Claro que me desanime un poco, pero luego recapacité y me dije que esto lo hago solo por que me gusta, que no hay prisa en nada, y que si dejo de disfrutarlo y me agobio por metas, estadísticas y números ya no va a tener sentido. Así que me relaje, y como en todo me puse a fluir.

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Comenzando el 2020

Debo aceptar que comencé el 2020 medio apagada. Algo que se me olvidó comentar es que en Navidad nos enfermamos en casa todos de influenza. Bueno, menos mi mamá. Ella se salvó. No se si tuvo que ver en mi animo el hecho de que pasamos una Navidad enfermos, y además un año nuevo muy diferente.

Quisiera ahondar en esto ultimo del “año nuevo diferente”. El año anterior (20189 fue el primer año nuevo que pasamos sin mi papá. El falleció en octubre del 2018. Así que para las fiestas decembrinas estaba muy reciente. Esa vez nos invitaron a pasarla en casa de unos familiares, así que aunque estaba su ausencia, pues no la resentí tanto. Pero este año no nos invitaron, así que la pasamos en casa. Y fue extraño.

Y entre eso, y entre recordando otras cosas que no me habían salido ese año como quería, pues comencé el año nuevo sintiéndome algo desmotivada. Pasé el primer día del 2020 con ese sentimiento de que algo faltaba. Y no, no hablo de mi papá, eso de vivir con su ausencia ya lo tengo trabajado, era otra cosa.

Pero la vida sigue, los primeros días del año fueron pasado, y sucedieron pequeños detalles que me volvieron a motivar. En mi vida personal pasaron cosas buenas, pero también con Reto Cero Basura.

Los primeros días del año llegamos a la meta de los 10K, y con ello se marca un momento importante en la vida de este proyecto. Además tuvo como un despertar, no solo yo me comencé a sentir muy inspirada en que compartir, si no que noté un cambio en quienes siguen el proyecto.

Posiblemente fue por que es el comienzo de un año, y mucha gente quiere unirse a este movimiento, pero también vi un despertar en las personas que apoyan a Reto Cero Basura.

Y como las cosas buenas, la buena vibra y los buenos pensamientos atraen cosas mejores, pues eso es lo que ha estado pasando, pero ya les contaré con mas calma en futuras entradas.

Espero estar más presente por aquí, es uno de mis propósitos de año nuevo. Si quieren saber del resto de ellos, o bueno, de algunos, por que tengo más propósitos personales que no compartí en redes sociales. Pero si quieren saber otros de mis propósitos y metas de este año aquí les dejo el link de mi Instagram donde se los compartí.

Por otro lado asistí a un evento maravillo, y conocí a gente genial: la conferencia de Bea Johnson. ¡Si! ¡la madre del movimiento zero waste!. Pero de eso quiero hablarles con calma en otra entrada ¡se la merece completa!

Espero mínimo hacer una entrada por mes, y hacerles como un resumen mensual de todo lo que pasa en mi vida, no solo lo relacionado con Reto Cero Basura, si no un toque de mi vida personal, para que me conozcan más y podamos crear otro tipo de conexión diferente a la que tenemos en las otras redes sociales.

Lo que si me gustaría compartirles es mis palabras del año: APRENDIZAJE y EQUILIBRIO. Como el año pasado aprendí mucho, espero que este año no sea la excepción, y por otro lado espero poder encontrar el equilibrio en varios ámbitos de mi vida.

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Reto Cero Basura cumple un año.

Hace justamente un año subí mi primera publicación en el Instagram de Reto Cero Basura. Esta es la red social más fuerte de mi proyecto, por eso es que menciono justamente esa. Es donde Reto Cero Basura tiene más presencia y llega a más personas.

Este proyecto significa mucho para mi. La verdad es que lo comencé sin esperar nada, solo por el hecho de compartir e inspirar a otros a cuidar el planeta, y estoy muy orgullosa de todo lo que ha sucedido en este año.

Claro que no soy, ni en Instagram, la cuenta con más seguidores, pero no podía estar más feliz de ver cómo esto cobra más fuerza. Y no hablo solo de mi proyecto en particular, si no de todo el movimiento Zero Waste. Me encanta que cada vez se habla más y más del tema y se vuelve más popular.

No estudie nada relacionado con el cuidado del medio ambiente, y jamás me he dedicado a nada que tenga que ver con esto. Por lo que nunca me hubiera imaginado estar hablando de estos temas.

No soy la más conocedora, ni sé mucho de estadísticas y datos. Así que todo lo cuento desde mi experiencia y de lo poco que he investigado por mi misma. Ya sabemos que no todo lo que uno se topa por internet es cierto, así que suelo irme con cautela con ese tipo de cosas.

En Reto Cero Basura, como lo dije, hablo desde mi experiencia. Está pensado en ser un journey donde comparto los experimentos que hago en casa para reducir mi basura y cuidar el medio ambiente, y a mi familia. Todo lo hago desde mi postura de ama de casa, no pretendo ser la que más sepa de temas ecológicos. Pero si pretendo ser una inspiración para quienes, como yo, están aprendiendo a conectarse con su entorno cuidándolo.

Seguramente no voy a saber todas las dudas que tengan, pero estoy en la mejor disposición para seguir aprendiendo y descubriendo cómo hacer todo cada vez mejor. Quiero que se sientan identificados conmigo: una persona común que hasta hace muy poco cayó en cuenta de que sus costumbres estaban haciéndole mucho daño al medio ambiente, y que decidió mejorarlo.

Quiero acompañarte en este proceso, que no es el más sencillo, ni el más corto, pero si es muy gratificante. Una vez qué haces click con el deseo de cambiar, y como yo digo tienes “el llamado” a hacer las cosas diferente, ya no puedes parar.

Y sigo fiel al lema que se me ocurrió hace un año: cada pequeña acción cuenta. Aún creo que si todos hacemos pequeños cambios, el efecto positivo en nuestro planeta será inmenso

Hablemos sobre minimalismo y zero waste. Mis avances.

He estado muy perdida. ¡Lo sé!. Siempre me digo que me sentaré a escribir en el blog pero nada más no lo hago. Ahora si que como dicen, no es que no tenga tiempo, es que le estoy dando oportunidad a otras cosas.

Ya se cumplió un año desde que comencé a “minimalizar” mi casa, y un año también de que comencé a adoptar el estilo de vida zero waste. Es increíble todo lo que ha pasado en este año.

En el tema del minimalismo puedo decir que todo ha ido mucho más lento que con el asunto del zero waste. Sigo sacando cosas y despejando espacios.

Ahora me ha dado por entrarle al arte del trueque. Me ha ido muy bien. Truequear cosas me permite no tirar a la basura, darle una segunda vida a las cosas que ya no me sirven, pues alguien más las aprovecha, y al mismo tiempo le doy una segunda vida a algo que otras personas consideran basura. Así es como me he hecho de muchas plantas y macetas. Eso es lo que siempre pido en mis truques.

Por otro lado ¡cada vez somos más en Instagram! Si no me sigues aún, te invito a que me busques por ahí. ¡Somos más de 8mil!

Reto cero basura ha pasado por muchas cosas desde que comencé con este proyecto.

El mes pasado me invitaron a dar un taller en el Tec de Monterrey, en un congreso llamado Sustenta. Me sentía nerviosa por que no sabía muy bien cómo sería el lugar ni cuánta gente estaría. Es mi primer taller, así que me agradó saber que no había tanta gente. Y eso ayudó a relajarme. Me invitaron a dar algunos consejos para disminuir la basura en la vida diaria.

También me hicieron una entrevista para un podcast llamado Naturalmente mamá, donde platicosobre mi proceso en el minimalismo y el zero waste. Denle click aquí para que lo escuchen.

Por otro lado me animé a hacerme una sesión de fotos ya que a veces, como en los casos anteriores, me piden fotos y yo solo tengo selfies, así que decidí invertir en eso.

Me gustaron mucho las fotos. Aquí una prueba.

Por otro lado les cuento que hace meses me enviaron unas copas menstruales para que probara y regalara así que actualmente hay un sorteo abierto en Instagram ¡el primero en su historia!, si quieres participar da click aquí.

Reto Cero Basura ya como un proyecto, cumple años el 20 de noviembre, ese día, en el año 2018 fue que hice la primera publicación. ¡tengo mucho orgullo de este proyecto! Y obviamente también ¡muchos planes!.

Prometo actualizar este blog mas seguido. Me encanta escribir. Pero a veces le doy prioridad a otras cosas.

Los mejores productos para limpiar nuestra casa.

Cuando comencé con el reto de reducir basura mi primera meta era terminarme todo lo que tuviera en casa, y eso incluía todo lo relacionado con la limpieza de esta. De hecho, sigo en el proceso, todavía no logro terminarme todo.

Una vez terminadas las cosas mi idea era hacer mis propios limpiadores. La realidad es que no siempre me ha resultado bien. Ahora les cuento.

Pisos, superficies, vidrios, y baño (retrete)

Lo primero que me termine fue el líquido con el que limpiaba los pisos. Antes usaba de esos que traen mucho aroma. Ya saben, para que oliera a “limpio”.

Al terminar experimente con el vinagre + agua. Huele fuerte, no a todo mundo le gusta. En casa ya nos acostumbramos pero si a ti no te gusta puedes agregar unas gotas de aceite esencial que te agrade. Igual una vez que se seca deja de oler.

Lo mismo utilizo para limpiar superficies, como las de la cocina, vidrios, y el baño. Mezclo el agua y el vinagre en un atomizador y rocío donde necesite limpiar y luego paso un trapo seco.

La taza del baño, una vez que le pongo esta mezcla, espolvoreo un poco de bicarbonato para que haga reacción y después de un rato tallo.

El patio donde está mis perros

Aquí si experimente varias cosas. Comencé limpiando con vinagre pero seguía oliendo feo. Luego con vinagre y bicarbonato pero se usaba demasiado y seguía oliendo mal. Después de eso probé con la creolina. Olía fatal. Nunca me pude acostumbrar a su olor.

Finalmente decidí comprar un limpiador exclusivamente para eso. Conseguí uno multiusos, biodegradable y que viene en un bote gigante de 5 litros.

Lavatrastes

Aquí también hice varios experimentos. Busque recetas caseras e intente 2. Una no funciono para nada, más bien me dejo los trastes peor que sucios, y la otra era tan fuerte que picaban horrible las manos, y eso que yo no soy de piel delicada.

Finamente hice algo parecido que con el limpiador del área de mis perros. Compré un lavatrastes biodegradable, que viene en un bote enorme y que rinde bastante pues viene muy concentrado.

Detergente para la ropa

En este punto no fui tan aventurera. He leído qué hay quienes lavan la ropa con vinagre y bicarbonato pero en ha dado miedo probar. Igual quisiera hacerlo pero en cosas como sabanas o toallas que no me da tanto miedo estropear. Si lo hago luego les cuento.

Pero bueno, aquí primero se me ocurrió pedir a un proveedor que vende productos a granel. El problema fue que al usarlos noté que olían demasiado a químicos. Y decidí dejar de comprarlos.

Luego encontré un detergente que es mexicano, biodegradable, y que ¡no se enjuaga! Lo que me permite ahorrar agua y electricidad.

¿Por qué no compro a granel biodegradable?

Por 2 razones importantes: en lugar donde lo veden me queda bastante lejos. Cada vez que vaya necesitaría comprar mucho para evitar ir tan seguido, además, y esta es la segunda razón, sinceramente los precios no me han parecido justos.

Conclusión

Como ven no todo es perfecto, no todo lo consigo a granel, y aunque si se donde comprar productos de este tipo a granel y biodegradables, la verdad es que tengo que encontrar un equilibrio también con la parte económica.

Entonces, ahí te va como elegir el que mejor se acomode para ti:

1.- Lo ideal sería conseguir un producto a granel y libre de químicos. Si tú mismo puedes realizarlo ¡mejor!. Así sabes exactamente qué tiene. Si consigues a granel algo que te puedas costear ¡excelente!

2.- Aléjate de los productos a granel llenos de químicos. Es mejor que recicles un empaque a qué llenemos el agua de tóxicos. Esa agua no vuelve a recuperarse. Es muy difícil tratarla.

3.- Si vas a comprar en empaque un limpiador biodegradable, elige la versión más grande que te encuentres. Una vez terminado el producto reutiliza el empaque o recíclalo.

Si quieren saber marcas de los productos que compro no duden en dejarme un mensaje, igual cuénteme qué productos utilizan ustedes.

Y bueno, como en todo es cuestión de gustos y de probar que te viene mejor la ti.

¿Ansiedad por la basura?

Hoy les vengo a contar mis penas. Ya en otras entradas les he aconsejado que se enfoquen en ustedes, que pongan el ejemplo, que no quieran obligar al resto a seguir sus nuevos hábitos y costumbres, pero me está pasando algo que ya ví que les pasa a muchos y es, como dice el título, ansiedad por la basura.

Hace poco leí el libro de Pedro Campos, La vida minimal, donde habla de buscar mejores problemas, que cuando renuncias a un tipo de problema realmente no te estas liberando de no tenerlos nunca más, si no que más bien los sustituyes por otros.

En palabras de Pedro: Eliminamos el problema de consumir más, para enfrentarnos al problema de contaminar menos. Eliminamos el problema de seguir las reglas establecidas, para enfrentarnos al problema de crear las propias.

Cuando comencé en este camino lo hice conociendo primero el minimalismo, y en esa búsqueda de hacer la vida más ligera me encontré con el zero waste y decidí adoptarlo, entonces, siguiendo con la idea que Pedro comenta, ahora me estoy enfrentando a otros problemas.

No solamente los iniciales de acoplarme a toda la nueva rutina de reducir los desperdicios míos y de mi familia, a la tarea de separar residuos, y buscar nuevas alternativas a todo lo que consumimos, si no que ahora me enfrento con la ansiedad que me da el que mis consejos no impacten como me gustaría.

La realidad es que recibes mucho apoyo, muchas muestras de que a la gente le gusta lo qué haces y que te admiran, pero pocos son los que siguen los consejos y se animan a realizar los cambios.

La verdad es que en el camino he escuchado muchas excusas de por qué la gente no hacen todo lo que yo hago, y les digo siempre que no es necesario hacer todo, pero que hagan algo, a lo que mayormente vienen más excusas, seguido de un consejo de mi parte para solucionar eso.

Desde que comencé me dije a mi misma que no me iba a portar demasiado apasionada con el tema, pues todos tienen que hacer los cambios a su velocidad y ritmo, y cuando sientan ese “llamado”, y sigo pensando igual, pero la realidad es que por dentro si da bastante frustración y tristeza ver qué la mayoría no hace nada.

¿Qué hago al respecto? Pues enfocarme en lo positivo. Que cada vez veo más y más iniciativas para mejorar el medio ambiente, y que cada vez somos más uniéndonos al cambio.

No me quiero enfocar en todos los que no solo no apoyan, si no que además tienen palabras de pesimismo al respecto. Tampoco me quiero enfocar en todos los que apoyan con palabras pero no hacen nada para cambiar sus hábitos.

Si estás en la misma situación que yo, solo tengo que decirte que no olvides la última R del zero waste: resiste. No olvides que somos muchos buscando un cambio y cada vez somos más, ¡sigamos intentándolo!.

Después de todo, a estas alturas, aunque nadie me apoyara dudo que regresara a lo de antes. Realmente creo en lo que hago, creo que todo lo que hagamos, por pequeño que sea, tiene un impacto, primeramente en nosotros y luego en el resto, solo tenemos que elegir qué tipo de impacto queremos lograr.

Simplifica y vencerás.

Ya antes les había comentado como es que llegue al zero waste desde el minimalismo, como en mi búsqueda de hacer todo más sencillo llegue también a adoptar la costumbre de reducir mis residuos y de esta forma mejorar mi huella ambiental.

Incluso cuando había comenzado con todo este proceso no me daba cuenta de que realmente no tenía que tener un producto o artefacto que cubriera cada una de mis “necesidades”, y lo pongo entre comillas por qué muchas veces, y analizando la situación , me di cuenta que esas necesidades eran inventadas.

Les contaré mi historia para que puedan entender a lo que me refiero.

Como cualquier ama de casa ocupaba productos para la limpieza, así que yo tenia mi colección: algo para el retrete, algo para la regadera, otro para que los grifos quedaran relucientes, otra cosa para los espejos y cristales, algo más para la grasa de la estufa, y los pisos, y los muebles… etcétera, etcétera.

Cuando comencé buscando opciones más naturales descubrí las bondades del bicarbonato y del vinagre. Ahora uso esto para casi todo. No solo el planeta lo agradece, también la salud de mi familia y nuestro bolsillo, y claro, todo se ve más despejado.

Otra experiencia que puedo contarles al respecto es sobre mi rutina de cuidado personal. Al igual que con el asunto de la limpieza de la casa, ah sido un largo proceso pues primero tuve que terminarme todo lo que tenía y luego buscar opciones más sustentables.

Aquí mi colección también era enorme: diversos productos para el cabello, no solo el shampoo y acondicionador, si no tratamientos y mascarillas, para el rostro variedad de productos dermatológicos para diversas cosas, más todo lo del resto del cuerpo.

Ahora descubrí que con un buen shampoo sólido ni siquiera se necesita acondicionador y que puedo usar una sola crema para todo el cuerpo.

Incluso descubrí que había cosas en mi rutina que para nada disfrutaba. Por ejemplo pintarme las uñas, así que deje de hacerlo.

Sigo aprendiendo, por qué sobre todo en este tema del cuidado personal si caí en la tentación de comprar variedad de productos que, aunque más naturales, he descubierto que puedo prescindir fácilmente de ellos. Así que ¡menor impacto ambiental!. Sin nombrar el ahorro y que evitas acumular.

Otra cosa en la que me he dispuesto simplificar es en la cocina. Aunque no soy amante de cocinar, solía comprar artefactos que cumplieran diferentes funciones, los cuales, dado mi poco gusto por esta actividad, terminaba no usando. He decidido no volver a comprar este tipo de cosas. Me he dado cuenta de que realmente no necesito nada de eso e incluso ahora cocino más que antes.

E historias similares puedo seguir contándoles, en las que he caído en cuenta de que realmente no era indispensable tener tal o cual cosa, y que cuando crees necesitar algo tal vez la solución ya la tienes en tus manos poniéndole un poco de creatividad. Esto aplica para cualquier aspecto de la vida, no solo en los que acabo de mencionar más arriba.

Así que resumiendo: simplifica y vencerás. Yo soy una persona a la que le encanta complicarse las cosas, así que el proceso no ah sido sencillo, pero con la ayuda de mi marido he logrado solucionar algunos inconvenientes de mi fascinación por complicarlo todo.

Si te encuentras en este proceso, no te desanimes si algo no sale como lo esperabas, de todo se aprende, y la solución seguramente será más sencilla de lo que imaginas, recuerda que cada pequeña acción cuenta.