Temporada navideña, temporada de consumir.

Este es la primera temporada navideña qué paso siguiendo el reto de generar menos basura, y obviamente he caído en cuenta en muchos detalles en los que antes no me había detenido a pensar.

Caminar es uno de mis ejercicios favoritos, además del ballet, y cada mañana intento salir a caminar. Últimamente me ah tocado caminar cerca de las casas de mi colonia y, sobre todo esta semana, específicamente después del fin de semana, vi un incremento exagerado en la cantidad de basura que cada casa genera.

Mientras pasaba cerca de cada bote de basura iba haciendo una lista de lo que veía: muchos platos desechables, cajas de electrónicos, cajas de cervezas, envases vacíos, cajas de zapatos, etc. Y eso es solo lo que pude apreciar a través de las bolsas. Los botes se les quedaban cortos, estaban hasta el tope y había cosas al rededor.

Es algo difícil evitar incluso en mi casa donde me esfuerzo en no generar tantos desperdicios justo esta semana vi un incremento en la basura, esto por el tema de las reuniones y regalos. No se puede controlar todo.

Ya lo había comentado en otras entradas: yo tengo un pasado completamente de compradora compulsiva. Tengo poco que cambie esto y siento que le debo mucho a al planeta. Realmente todos estos cambios que estoy haciendo me llenan de orgullo, y comparar algo tan simple como mi bote de basura casi vacío con el de las casas vecinas me hace darme cuenta que, aunque me falta mucho y no siempre lo consigo, voy por el camino correcto.

Este año siento que no necesito nada. Estoy feliz con todo lo que tengo y por primera vez me siento completa. Obviamente uno tiene metas y sueños, pero no siento la urgencia de tener que comprar algo ya. Incluso cada vez me siento mejor teniendo menos posesiones: tengo menos que cuidar, que limpiar, menos decisiones difíciles que tomar, por ejemplo, en pensar qué me voy a poner. Es real, es una liberación también de la mente.

Espero que esta apoca navideña nos detengamos a pensar un momento en todo lo importante y lo que realmente va a perdurar. Regalar experiencias, compartir tu tiempo con los que más, es de mis regalos favoritos.

Si aun así quieres dar algo más tangible y material, también pregúntate de dónde viene y a dónde va a parar. Es buena idea preguntarle a la persona qué quiere o necesita, así te aseguras de que tu regalo será realmente útil.

Les deseo una hermosa navidad en compañía de todos los que aman y si ya comenzaron el reto siéntanse orgullosos de cada paso que den, que esta época no los agobie, disfrútenla.

Recuerda que cada pequeña acción cuenta.

Pongamos el ejemplo sin imponer nuestras ideas.

Estoy en algunos grupos de Facebook de seguidores del movimiento “zero waste”, y hace poco vi una entrada de una chica que se quejaba por que se sentía poco apoyada por sus amigos y familia, que nadie quería seguirla en su propósito de generar menos desperdicios. La mayoría le comentamos que ella siguiera intentando cambiar sus hábitos, pero que para nada podía obligar al resto a hacerlo si no querían.

Cuando me invitan a comer a alguna casa y me sirven en desechables me han llegado a comentar que me voy a molestar o les voy a hacer algún comentario al respecto juzgando que los usan. Debo aceptar que alguna parte de mi corazón se rompe cuando me toca usarlos, pero cualquiera que me conoce sabe que no soy así de intensa. Si esto pasa, no me voy a poner a darles una cátedra al respecto. Platicar del tema se limita a cuando alguien me pregunta al respecto o me pide consejos.

Hace poco leí una frase por ahí que decía algo como “quien este libre de pecado que tire el primer frasco”, y es verdad, incluso los que estamos inmersos en este movimiento no somos perfectos, no tenemos todo bajo nuestro control.

Entre los consejos que doy para reducir basura se encuentra llevar tu kit de utensilios, vasos y plato cuando sales a comer, por si solo sirven en desechable, pero esto cambia si me invitan a alguna casa. En lo personal, se me hace una falta de respeto llevar mi kit en estos casos. Si yo participo en la organización del evento o me toca llevar comida u aportar algo, ahí si me voy preparada.

Como lo mencioné arriba ni en mi casa tengo todo controlado. Les cuento, somos en casa: mi hija, mi esposo, mi madre y yo. Todos tenemos gustos y necesidades muy diferentes y, en el caso de mi madre, pues también costumbres muy arraigadas.

Mi esposo me apoyó enseguida con el cambio, pero aún así hay cosas que él no está dispuesto a cambiar y, aunque no me haga muy feliz, tampoco puedo hacer mucho al respecto. Le doy opciones, le platico mi sentir, aveces funciona, aveces no.

Con mi hija es más complicado. Es pequeña (6 años) y está en edad en que adora los juguetes de moda y ni que decir, la comida chatarra. Por obvias razones intento ponerle límites en los 2 aspectos pero no los prohibo por completo. Me parece contraproducente, entre más le prohiba algo más lo va a querer.

Con la madre fue todavía peor. Años y años de costumbres no se quitan de la noche a la mañana. Claro que todavía sufro cuando veo que para limpiar una manchita toma papel, o que usa bolsas de plástico para todo, pero sé que no lo hace por mala intención ni por molestar. También se está esforzando en cambiar algunas cosas, pero obviamente tiene su límite. Hay cosas que se que jamás va a querer cambiar.

En resumidas cuentas, no se trata de obligar a los demás a adoptar nuestro estilo de vida, se trata de poner el ejemplo con nuestras acciones, no culparnos cuando las cosas no salgan como lo planeamos y así, poco a poco llegaremos a más y más consciencias . Yo lo veo así: si de 20 amigos que tenga llegó a 3, estos 3 van a llegar cada uno tal vez a otros 3, y la cadena va a ir creciendo y creciendo. No desistas en tus intentos.

Recuerda que cada pequeña acción cuenta.

Antes del reto. Pte. 5 Decisión

En la entrada anterior les conté como es que comencé a realizar los cambios en mi vida y la de mi familia, en nuestras rutinas, para lograr reducir basura. En esta entrada les contaré como es que surgió ya propiamente el “Reto cero basura”

Todo lo que pasaba con mi meta de reducir basura lo iba compartiendo en mis redes sociales personales, con la intención de inspirar a alguien más y  ¡funcionó!, algunas de mis amigas se acercaron para decirme que les gustaba lo que estaba haciendo y querían hacer los cambios también. 

Un día mi amiga Tania  (vayan a su página para que vean su trabajo, den click directamente en su nombre) me dio la idea de llevar a un siguiente nivel lo que ya estaba haciendo de compartir mis experiencias al  reducir basura. Era algo que a mi ya me había pasado por la cabeza pero no sabía muy bien ni por dónde, ni cómo empezar, y por otro lado temía no poder dedicarle el suficiente tiempo. 

Después de platicar con Tania y darme cuenta de que no tenía nada que perder, pues decidí intentarlo, y así es como nace el Reto Cero Basura. 

Estoy muy contenta de poder compartir mis experiencias y de poder inspirar a alguien más a llevar a cabo pequeños cambios, que vivan por si mismos los beneficios que estos llevaran a sus vidas y a las de los demás ya que,  esto es todo un estilo de vida y un cambio de mentalidad,  comienzas a ver las cosas de diferente manera y a cuestionarte de si lo que haces dañara o no tu entorno. 

Tengo mucho que decir y mucho que compartirles. Espero se unan también a este reto. No importa a que velocidad decidas implementar en tu vida los cambios, lo importante es que te animes a realizarlos. 

Recuerda que cada pequeña acción cuenta. 

Antes del reto. Pte. 4. Experimentación

En las entradas anteriores les conté como pase de mi interés por organizar mi casa al minimalismo y luego a adoptar el movimiento “zero waste”.

Ahora les quiero compartir cómo fue más o menos el proceso, y que fue lo primero que decidí hacer.

Cuando a mi se me mete algo en la cabeza es difícil que me lo saque hasta que no logro lo que me propongo. Le conté a mi esposo todo lo que tenía que ver con esto del reto de generar menos basura y se interesó. Sin su apoyo la verdad es que dudo que hubiera sido tan fácil.

Comenzamos primeramente comprando un filtro para ya no usar más agua embotellada. Después le siguieron cambios tan sencillos como llevar nuestras bolsas de tela al súper, no solo para el mandado en general, también adquirí las bolsas de red y manta para frutas, verduras y productos a granel.

En casa era costumbre usar comúnmente los desechables así que poco a poco tuvimos que irnos acostumbrando a lavar trastes 😂. Los popotes de acero era algo que ya tenía tiempo usando, la única diferencia es que ahora comencé a llevarlos a todos lados.

Hice otros pequeños cambios como dejar de tirar los papeles del baño al bote y usar el inodoro (no, no se tapa) y utilizar servilletas de tela en lugar de las de papel.

Para no gastar en botes nuevos arme un sistema para separar las cosas reciclables: adentro de la cocina tengo 2 botes pequeños, en uno va lo orgánico (todavía no hago composta) y todo lo que no se recicla y en el otro va todo lo que se pueda reciclar. Afuera, en la lavandería, tengo un bote más grande ( que era el que antes usábamos normalmente para la basura) y ahí voy separando en bolsas todo lo que luego llevo a reciclar: pet, plástico, papel, aluminio, latas.

Y así poco a poco fui creando nuevos hábitos y costumbres como tener en el auto siempre bolsas de tela por si necesito comprar algo, salir con un kit de utensilios y contenedores por si tengo que comer fuera. Sinceramente a veces se me olvida, no lo hago perfecto, pero lo intento todos los días.

Además estoy todavía en el proceso de sustituir muchos de los productos que utilizo para el cuidado personal o para limpiar la casa por otros más naturales: el bicarbonato y el vinagre blanco se han convertido en mis mejores amigos. Si no puedo hacer algo casero busco alternativas de proveedores locales que hagan cosas naturales y en envases rellenables o retornables.

Ahora tengo mi tienda de cabecera en un mercado de abastos donde suelo surtir muchísimas cosas a granel, también voy a lugares locales a comprar cosas como tortillas, pollo y huevo para evitar comprar empaquetado. También el carro del súper ah sufrido cambios: cada vez hay más productos frescos y menos empaquetados, sigue habiendo estos últimos pero poco a poco van disminuyendo.

Obviamente también mi bolsillo ah visto el cambio. Las compras ahora son más económicas. Todo esto no solo me ayuda a mi y a mi familia a estar más sanos si no que también ayudo al planeta y a nuestro bolsillo.

Si suena mucho trabajo pero es cuestión de irse acoplando y adoptar lo que se nos haga más cómodo. Recuerda que cada acción cuenta.

Es impresiónate como de sacar diariamente hasta 3 bolsas de basura grandes en casa 😭 ahora sacamos una pequeña cada 3er día. Y esto es por qué todavía no logro hacer la composta y la basura comienza a oler feo si la dejo más tiempo, a veces no se llena la bolsita.

Y todavía no termina la historia. En la siguiente entrada les contaré cómo es que surge ahora si el reto cero basura ya como un proyecto.

Antes del reto. Pte. 3. Emoción

En la entrada anterior les conté cómo me enteré de que el minimalismo no solo es una forma de decorar la casa 😂 si no también un estilo de vida.

Después de leer un poco sobre el minimalismo me comencé a emocionar más y más con la idea de llevarlo a mi vida.

El minimalismo se basa en enfocarte en lo que verdaderamente aporta valor a tu vida, sacar de ella todo aquello que no te hace verdaderamente feliz, no solo hablando de objetos y cosas materiales si no también de personas y experiencias. Se trata de deshacerte de los excesos de la vida y enfocadte en lo que verdaderamente importa. Eso ya depende de cada persona, no hay una regla como tal que diga que debe ser “eso” tan especial y trascendente de tu vida a lo cual debes darle el lugar que se merece, cada quien lo decide.

¡Por fin lo que yo estaba buscando tenía un nombre! Y así es como viví un proceso de deshacerme de muchísimas cosas que ya me estaban fastidiando. Tire a la basura muchísimas cosas, lo cual fue un error, no por que las extrañara, si no que después me di cuenta que no era la decisión más inteligente. También doné y regale muchísimas otras.

Cada vez fue más y más sencillo deshacerme de cosas: muebles, ropa, objetos, etc. Lo más complicado fue el maquillaje y los libros. Sobre todo los libros, pasaron por 3 limpias en las cuales iba sacando más y más. Todavía conservo muchos, pero pienso sacar más.

Un día leyendo cosas sobre el minimalismo me encontré con el termino de “zero waste” y me enganche por completo. Ahí fue cuando me arrepentí de tirar tantas cosas 😪 insisto, no por que las extrañará, si no que comprendí el daño que todo eso hace a nuestro planeta.

Y así comenzó el reto, todavía ni tenía nombre, solo era un experimento que decidí hacer y un estilo de vida que decidí adoptar.

Pero en la siguiente entrada les contaré cómo comencé a reducir basura, los cambios que comencé a ver y como es que luego todo se convirtió en este proyecto.

Antes del reto. Pte.2. Desesperación

Continuó donde me quedé….

Pues bueno, el 2018 yo sabía que quería cambiar algo pero no sabía muy bien exactamente qué era, solo sabía que necesitaba hacer algo diferente que me permitiera pasar más momentos con la gente que quiero.

Así llega el verano del 2018 y con él mi cumpleaños. Cada año yo acostumbraba celebrarlo iendome de compras. Este año decidí hacer lo mismo pero nada me gustaba, y me di cuenta que realmente no quería comprar nada, hasta mi esposo me dijo que no me conocía 😂🤭.

Como cada año en las vacaciones de verano me da por hacer limpieza a fondo de casa. Ni sabía que eso de la “limpieza de verano” existía y era tradición en otros países, pero es algo que yo tengo la costumbre de hacer, y este año coincidió con que me quede sin internet por algunas semanas.

Al principio sufrí sin internet, pero encontré la solución: libros electrónicos. Siempre había estado negada a leerlos porque amaba los libros en físico, pero esta vez les di la oportunidad. Con tanto tiempo libre no podía darme el lujo de comprármelos pues supuse que ocuparía bastantes. Y así es como di con libros de limpieza y organización. Para ese entonces busque ideas nuevas de decoración y decidí que algo llamado minimalismo era lo que necesita mi casa.

Para entonces el minimalismo solo lo conocía como una forma de decoración, pero esto fue el inicio de todo.

Quien diría que el quedarme sin internet me iba a trae tantos beneficios. Parece algo sin sentido pero al principio él quedarme sin internet para mi fue toda una tragedia: vacaciones y sin internet, pensé que me volvería loca 😂

Esta historia todavía no termina 😬

Antes del reto…pte. 1. Inconformidad

No creo en casualidades. Creo firmemente en que todo tiene un por qué. Mi historia para llegar hasta aquí para mi es especial y curiosa, no se si para todos, pero yo me sorprendo de mi misma cada vez que rememoro como ah ido ocurriendo todo.

Hace algunos años comencé un blog y un canal de YouTube donde el tema principal era el maquillaje y las compras, de hecho el blog se llamaba “diario de una compradora compulsiva”, pero de pronto un día me di cuenta que esa ya no era yo, no se que sucedió en mí pero las compras dejaron de emocionarme, me di cuenta que comprar maquillaje ya no me hacía feliz y quería encontrar algo más de que hablar en mi canal. Por más que busqué no encontré que era “eso” que necesitaba y así es como termine el año 2017…sintiendo que no había hecho nada sobresaliente, pero sintiendo a la vez que quería hacer algo en general con mi vida… no sabía ni qué exactamente.

  • Y así comenzó el 2018, lo único que tenía seguro este año es que quería disfrutar más tiempo con mi familia, dejar de hacer cosas por compromiso, llenarme de experiencias nuevas, y acumular más momentos bonitos con la gente que quiero que posesiones. Justo así lo escribí en mi lista de propósitos de Año Nuevo.
  • Hasta aquí dejo esta entrada y por lo pronto les dejo algunas fotos de mi Instagram personal, donde antes subía todo lo referente al “diario de una compradora compulsiva”. No se olviden de que esta historia continuará 😅