Biodegradable, oxo biodegrdable y compostable ¿Cuál es la diferencia?

Este reto se trata de no generar basura. No se trata de consumir cosas que se degraden más rápido o que se puedan reciclar. A estas alturas nuestro planeta ya no está para eso. Ya no se trata de poner la basura en su lugar si no de no generarla.

Los productos biodegradables suenan a muy buena opción pero deberían ser la última, al igual que reciclar.

Aún así hay cosas de las que yo no he logrado prescindir, más bien, una cosa, y son las bolsas de basura.

Es verdad que con todos los cambios prácticamente ya no se usa el bote, y se que cuando haga la composta será mucho menos, pero aún así es complicado llegar a un total residuo cero, si no es que imposible.

Por eso hoy quiero platicarles de la diferencia entre estos términos : biodegradable, oxo biodegradable y compostable. Suenan parecido pero no son tan amigables como parecen.

1.- oxo biodegradable

Un producto oxo biodegradable se descompone mediante una reacción química. Factores como el calor o la luz ayudan a estos productos en su descomposición.

Al apoyarse en químicos para que ocurra su degradación, estos productos resultan perjudiciales para el medio ambiente y muchos no se descomponen por completo.

2.- Biodegradable

Un producto biodegradable es capaz de descomponerse en los elementos químicos que lo conforman mediante la acción de agentes biológicos como plantas, animales, microorganismos y hongos, bajo condiciones ambientales naturales.

El tiempo que tardan estos productos en degradarse entonces depende de que todos los factores se alineen.

Ósea que, si todos esos factores no suceden, pueden pasar muchísimos años antes de que un producto biodegradable termine por descomponerse. En el proceso pueden crearse los famosos microplásticos que son dañinos sobre todo para las especies marinas.

3.- Compostable

Un producto compostable es el que se biodegrada en menor tiempo que uno biodegradable, lo que ayuda a que no se creen estos microplásticos que comentaba en el punto anterior.

Igualmente también necesita estar en ciertas condiciones para que logren descomponerse por completo, pero nosotros podemos acelerar ese tiempo utilizándolo en la composta casera.

En resumen lo mejor sería, obviamente, no utilizar productos desechables, pero si no hay opción, busquemos primeramente los que digan compostables o en su defecto biodegradables y evitemos los que indiquen ser oxo biodegradables.

Telas enceradas ¿para qué sirven?

Una tela encerada, o beewax wrap en inglés, es una tela delgada, generalmente de algodón, recubierta de cera de abeja la mayoría de las veces, aunque hay otras alternativas donde se utilizan otro tipo de ceras, y es el sustituto perfecto para todo lo desechable que utilizamos para envolver o guardar alimentos, por ejemplo, aluminio, bolsas de plástico, o vitafilm.

Puedes hacer las tuyas o buscar las que ya venden en el mercado. Yo me aventuré a hacer las mías y aunque hice un desastre en la casa y no quedaron perfectas, pues la verdad es que si me funcionan.

Una tela encerada la puedes utilizar para envolver frutas, verduras, queso, pan y para tapar recipientes. Al colocar la tela la cera se calienta con tus manos y toma la forma de lo que estés envolviendo.

Se debe evitar envolver carnes ya que al ser un producto reutilizable podría guardar bacterias peligrosas y poner en riesgo nuestra salud.

La manera de cuidarlas es muy sencilla, solo tienes que lavarlas con agua fría y jabón de trastes, sin restregar mucho, y ponerlas a secar. Yo las pongo encima del resto de los trastes y ahí se seca muy rápido .

Bien cuidadas pueden durar hasta un año. Yo todavía no decido si las siguientes las haré o las compraré ya listas para usar. Pero ¡me encanta usarlas!.

Limpiadores naturales: bicarbonato y vinagre blanco

Como en todo lo demás, yo tenía una colección de cosas para limpiar la casa. Usaba un producto diferente para cada cosa y, según yo, cada necesidad.

Cuando comencé a reducir basura y simplificar las cosas descubrí que el bicarbonato de sodio y el vinagre blanco sirven para limpiar prácticamente cualquier cosa.

El beneficio no es solo que todo será más sencillo, tendrás menos acumulación de productos, por lo que generarás menos desperdicios, si no que también dejarás de usar tantos químicos en tu hogar y a la vez tu economía también se va a ver beneficiada.

Hoy les voy a compartir los usos que hasta el momento les he dado y me han funcionado.

El olor a vinagre es fuerte, pero en cuanto se seca desaparece. No me tengan miedo.

1.- Limpiar pisos

La verdad yo no sigo reglas tan especificas para las cantidades. Uso el vinagre como antes lo hacía con cualquier limpiador de pisos. Le hecho buen chorro a la tina con agua. Si les molesta el olor a vinagre pueden ponerle unas gotas de aceite esencial.

2.- Para limpiar el trapeador

Si veo que el trapeador ya está muy sucio, lo pongo a remojar en agua caliente, un chorro de vinagre y un puñado pequeño de bicarbonato. Lo dejo remojar por varias horas y luego lo remojo en agua para quitar el exceso de bicarbonato.

3.-Limpiador multiusos

Lleno un atomizador con la mitad de vinagre y la otra de agua. Lo uso para limpiar encimeras en la cocina, la mesa del comedor, y el baño. También se puede usar aceite esencial para cubrir un poco el olor de vinagre.

4.-Limpiar el baño

Rocío con el limpiador multiusos del punto anterior y le espolvoreó con bicarbonato. Lo dejo reposar un poco y luego limpio con el cepillo.

5.- Microondas

Ya no tengo microondas pero cuando tenía use esta receta varias veces. Pones un vaso de vidrio con agua y vinagre dentro del micro. Lo pones a funcionar durante 5 minutos para que hierva el agua. Luego limpias con un trapo.

6.- Para quitar las etiquetas de los frascos

Haces una mezcla de vinagre y bicarbonato, que quede como una pasta. Usas esta pasta y un estropajo para tallar la etiqueta y listo, salen hasta las mas pegadas.

7.- blanquear ropa

Esto lo uso desde que utilizo las servilletas de tela. Como quedan muy sucias y para poderlas lavar con el resto de la ropa, primero las pongo a remojar en agua, vinagre y bicarbonato. Las dejo remojar algunas horas y luego las meto a lavar con el resto de la ropa.

8.- quitar manchas de desodorante

Haces una pasta con vinagre y bicarbonato y aplicas sobre la mancha de desodorante. Dejas reposar un rato pero sin que seque. Tallas y si no se ah quitado repites el proceso hasta que salga toda la mancha.

9.- limpiar utensilios para lavar trastes

Cada cierto tiempo pon a remojar tus cepillos y estropajos en agua y vinagre. Verás todo lo que sale de ellos 🤭

Hasta el momento es lo que puedo compartirles. Próximamente haré otra parte ya que pruebe más cosas 🙂. Si ustedes tienen más ideas les agradezco me lo hagan saber para probarlo.

¿Qué es lo más complicado del reto de reducir basura?

Ya lo he dicho en otras ocasiones, a la mayoría le da mucha curiosidad los cambios que hemos hecho en casa, pero la mayoría no se anima a hacerlo por qué dice que es mucho trabajo.

Les mentiría si les digo que todo es súper sencillo, pero como en muchas cosas que uno desea en la vida: nadie te dijo que conseguirlas fuera fácil.

La mayoría de los cambios que hice si requieren de más de mi tiempo: recordar cargar con cosas para no tener que comprar desechables, lavar trastes cuando tenemos una reunión, lavar toallas femeninas, recordar cargar con las bolsas del súper, etcétera. Estos son solo algunos ejemplos, pero la realidad es que lo más pesado de todo no es precisamente el tiempo extra que inviertes en tus cambios de hábitos, lo más difícil son todos los obstáculos con los que te cruzas.

Uno se espera cosas como que en ciertos establecimientos no te dejen usar tus recipientes, o que muchas veces los otros no entienden el transformado de por qué haces lo qué haces, y hay que explicar y luego no les parece las explicaciones que les das, etcétera, pero incluso la gente cercana a ti que no tiene tus mismos ideales, o le parece una exageración lo qué haces, te critica y no siempre de forma constructiva.

Entonces lo más difícil para mi no ah sido acoplarme a cambiar mis hábitos y rutinas, si no el tener que responder a preguntas mal intencionadas, bromas al respecto, y muchas otras cosas parecidas de personas a las que no les parece lo que hago y que no entienden los motivos ni le ven sentido.

Si estas leyendo esto es por qué seguramente este estilo de vida está llamando tu atención o ya comenzaste en él.

Si apenas vas a empezar es bueno que sepas que te vas a a enfrentar a la crítica destructiva, pero la mayoría de las veces los comentarios van a ser positivos, y créeme que vas a hacer consciencia en más de una persona.

Tú has lo tuyo, no intentes forzar a nadie ni convencerlos. Somos como niños pequeños, nos encanta dar la contra. Muchas veces entre más te empeñes en convencer, el resultado será lo contrario. Solo pon el ejemplo y deja que las cosas se den.

Si ya comenzaste ¡felicidades! Cada vez somos más y debes saber que no eres el único al que a veces no apoyan, pero tú sigue así, tú sabes por qué lo haces, que todo tiene un bien mayor, que juntos podemos hacer la diferencia y que recuerdes que…

…cada pequeña acción cuenta.

¿Tú qué hiciste hoy por tu planeta?

Para mi el querer reducir basura llegó de una manera muy natural. Ya antes aquí les he contado el proceso por el que llegue al movimiento “zero waste”. No fue nada difícil, complicado, ni doloroso, disfrute cada etapa.

Comencé dándome cuenta de lo que mi consumismo y acumulación estaba provocando, no solo a mi entorno y en mi economía, si no al planeta. Cada cosa que yo compraba, cada cosa que desechaba, solo estaba sumando al daño que le estábamos haciendo a la Tierra. Y ahí me “cayó el veinte” como decimos por acá.

Constantemente escucho frases de amigos y conocidos que dicen que les gusta todo lo que hago pero que ellos no podrían, y yo siempre les doy pequeños y sencillos consejos con los que pueden comenzar sin apenas notarlo, pero la realidad es que la mayoría se va a su casa sin hacer ninguno de esos cambios.

La realidad es que, aunque yo les de consejos, si ellos no están motivados a realizar el cambio pues esos consejos se van a perder por ahí. Este proceso de cambio no se puede forzar. Por eso no funciona obligar a nadie a hacer algo de lo que no está convencido.

Por lo mismo decidí comenzar este proyecto, se debe seguir hablando del tema y exponiéndolo. Todos tenemos gustos, necesidades y preocupaciones diferentes. Por ejemplo, tal vez a mi no me moleste ver a la famosa tortuga con el popote en la nariz y por eso no dejo de consumir popotes, pero bueno, tal vez me doy cuenta de las condiciones en las que trabaja el “fast fashion” y decido qué seguir consumiendo ropa nueva cada mes ya no me hace sentir bien.

Entonces, no se trata de que hagas absolutamente todos los consejos “zero waste” que lees por ahí o que yo comparto, incluso yo hay cosas que todavía no logro hacer, que se salen de mi zona de confort y qué tal vez algún día logre salir de esa zona, tal vez no.

Lo importante aquí es que hagas algo, cualquier cosa por el medio ambiente, lo que te parezca más trascendente, o más sencillo, o mejor, o más cómodo, lo que tú quieras, lo que más te mueva, pero que hagas algo.

Pequeñas acciones suman, no solo por lo que cada quien hace individualmente, si no que con tus acciones vas inspirando a más personas.

Cuando yo comencé con esto me di cuenta que muchas de las cosas que comencé a cambiar eran tan sencillas y sin complicaciones, pero no las hacía ¡por qué no se me había ocurrido!. Estamos tan acostumbrados a hacer las cosas de cierta manera que nunca nos planteamos hacerlas diferente.

Este año que está por comenzar anímate a hacer aunque sea un pequeño cambio, a adoptar algún hábito diferente en pro de nuestro planeta.

Recuerda que cada pequeña acción cuenta.

Reducir basura ¿es caro?

No todo el mundo está interesado en reducir los desperdicios que genera, sin embargo, la mayoría tiene curiosidad por conocer ciertos detalles en la vida de alguien que se ah propuesto este reto.

Conocidos me han preguntado si comenzar con el reto genera a la vez un impacto en la economía y mi respuesta siempre es si, pero tal vez no de la manera que se imaginan.

Lo primero que vieron que hice como comprar el filtro de agua, comprar el kit de bambú de platos y vasos reutilizables, comprar termos de acero, comprar las bolsas de tela para el mandado, los hace pensar en el desembolso económico. Claro que este se hizo, pero no es siempre necesario.

Algo que siempre les comento es que primero deben usar lo que ya tienen en casa. Yo esa parte no la hice muy bien, todos esos detalles se los cuento aquí mismo en mi blog. Yo comencé un verano re acomodando mi casa y me dio por tirar, donar y vender media casa 🤭. Si no lo hubiera hecho pues hubiera podido utilizar muchas de las cosas que tenía para no comprar otras. Lo principal es no comprar cosas y usar lo que ya se tiene.

Y ahora si, hablando desde mi experiencia, debo decir que el impacto económico de cambiar el estilo de vida fue completamente positivo.

A pesar de que, por cosas del destino, meses después de que comenzamos el reto pasamos por una crisis económica la verdad el impacto fue mucho menor. Es como si el reto hubiera llegado en el momento adecuado, como si nos hubiéramos preparado para lo que hemos vivido en los últimos meses.

El hecho de simplificar nuestras rutinas, de ir viendo como antes de usar 5 productos diferentes para limpiar la casa, 4 para mi cabello, 5 para la cara, etc, y ahora solo usar 1 o 2 cosas para cada necesidad, a la larga va sumando y esto se ve reflejado en nuestro bolsillo. También ayuda a que hora busquemos los envases más grandes de todo, y que claro, te pones creativo para ir buscando soluciones que te ayuden.

Entonces, en resumen, definitivamente reducir basura no solo ayuda al planeta por obvias razones, también te ayuda a ti por qué ahora buscarás opciones más naturales y sencillas, y también ayudará a tu economía por qué todo lo vas a simplificar.

Espero te animes a intentar el reto y vivas tu mismo sus beneficios, inténtalo y recuerda cada pequeña acción cuenta.

Pongamos el ejemplo sin imponer nuestras ideas.

Estoy en algunos grupos de Facebook de seguidores del movimiento “zero waste”, y hace poco vi una entrada de una chica que se quejaba por que se sentía poco apoyada por sus amigos y familia, que nadie quería seguirla en su propósito de generar menos desperdicios. La mayoría le comentamos que ella siguiera intentando cambiar sus hábitos, pero que para nada podía obligar al resto a hacerlo si no querían.

Cuando me invitan a comer a alguna casa y me sirven en desechables me han llegado a comentar que me voy a molestar o les voy a hacer algún comentario al respecto juzgando que los usan. Debo aceptar que alguna parte de mi corazón se rompe cuando me toca usarlos, pero cualquiera que me conoce sabe que no soy así de intensa. Si esto pasa, no me voy a poner a darles una cátedra al respecto. Platicar del tema se limita a cuando alguien me pregunta al respecto o me pide consejos.

Hace poco leí una frase por ahí que decía algo como “quien este libre de pecado que tire el primer frasco”, y es verdad, incluso los que estamos inmersos en este movimiento no somos perfectos, no tenemos todo bajo nuestro control.

Entre los consejos que doy para reducir basura se encuentra llevar tu kit de utensilios, vasos y plato cuando sales a comer, por si solo sirven en desechable, pero esto cambia si me invitan a alguna casa. En lo personal, se me hace una falta de respeto llevar mi kit en estos casos. Si yo participo en la organización del evento o me toca llevar comida u aportar algo, ahí si me voy preparada.

Como lo mencioné arriba ni en mi casa tengo todo controlado. Les cuento, somos en casa: mi hija, mi esposo, mi madre y yo. Todos tenemos gustos y necesidades muy diferentes y, en el caso de mi madre, pues también costumbres muy arraigadas.

Mi esposo me apoyó enseguida con el cambio, pero aún así hay cosas que él no está dispuesto a cambiar y, aunque no me haga muy feliz, tampoco puedo hacer mucho al respecto. Le doy opciones, le platico mi sentir, aveces funciona, aveces no.

Con mi hija es más complicado. Es pequeña (6 años) y está en edad en que adora los juguetes de moda y ni que decir, la comida chatarra. Por obvias razones intento ponerle límites en los 2 aspectos pero no los prohibo por completo. Me parece contraproducente, entre más le prohiba algo más lo va a querer.

Con la madre fue todavía peor. Años y años de costumbres no se quitan de la noche a la mañana. Claro que todavía sufro cuando veo que para limpiar una manchita toma papel, o que usa bolsas de plástico para todo, pero sé que no lo hace por mala intención ni por molestar. También se está esforzando en cambiar algunas cosas, pero obviamente tiene su límite. Hay cosas que se que jamás va a querer cambiar.

En resumidas cuentas, no se trata de obligar a los demás a adoptar nuestro estilo de vida, se trata de poner el ejemplo con nuestras acciones, no culparnos cuando las cosas no salgan como lo planeamos y así, poco a poco llegaremos a más y más consciencias . Yo lo veo así: si de 20 amigos que tenga llegó a 3, estos 3 van a llegar cada uno tal vez a otros 3, y la cadena va a ir creciendo y creciendo. No desistas en tus intentos.

Recuerda que cada pequeña acción cuenta.